En OPESCAYA lo tenemos claro: la pesca tiene que reducir sus emisiones y queremos formar parte de la solución. Pero una transición energética que no tenga en cuenta si los barcos pueden seguir faenando no es una transición, es un cierre.

¿Qué dice el estudio?

A finales de agosto, la consultora Profundo publicó, por encargo de Seas At Risk, un informe sobre si la flota europea podría descarbonizarse sin ampliar los límites de capacidad de la UE. Tras analizar 602 segmentos de flota y simular el cambio a baterías, metanol y biodiésel, concluye que el arqueo total crecería en torno a un 16,7 %, todavía por debajo del techo europeo.

¿Sabías que…? El arqueo bruto (GT) no mide el peso de un barco, sino su volumen interior. La UE fija un techo de arqueo para cada país, y los combustibles alternativos ocupan más espacio que el gasóleo. Por eso descarbonizar un barco suele implicar hacerlo más grande.

Un trabajo útil, pero incompleto

El estudio responde bien a la pregunta del espacio, pero deja fuera la que hoy se hacen muchas empresas: cómo mantener el barco rentable durante y después de la transición.

El gasóleo ronda ya los 1,27 euros por litro, un precio que en algunas campañas hace que no compense salir a pescar. Según la Comisión Europea, cada 10 céntimos más por litro restan unos 156 millones de euros al beneficio anual de la flota europea. El reto no es solo encontrar hueco a bordo, sino energías cuyo coste permita seguir trabajando.

Además, incluso con ayudas públicas, transformar un barco supone costes que no se ven: tiempo parado en astillero, campañas perdidas, gastos no subvencionables, incertidumbre tecnológica y puertos sin infraestructura para los nuevos combustibles. Por eso proponemos comparar las alternativas por su coste por marea y por día de mar, que es la cuenta que hace cada barco.

El HVO merece más atención

El HVO es un diésel renovable que muchos motores actuales pueden usar sin modificaciones, y evitaría buena parte del espacio extra que exigen otras opciones. El informe lo menciona, pero no lo analiza a fondo. Tiene sus problemas, como el precio o la disponibilidad de materias primas, pero debería estar sobre la mesa.

Menos emisiones no puede significar menos pesca

Si las emisiones bajan porque la flota europea pesca menos y ese pescado se sustituye por importaciones, el problema no desaparece, solo cambia de lugar.

¿Sabías que…? A esto se le llama fuga de carbono: la actividad se traslada a otro país y sus emisiones con ella, a menudo sumando transporte de larga distancia y cadena de frío. El pescado de proximidad también es parte de la solución climática.

Cuatro condiciones para una transición justa

Cualquier política de descarbonización pesquera debería cumplir a la vez cuatro condiciones: reducir las emisiones reales en todo el ciclo de vida, mantener la operatividad y la seguridad de los barcos, garantizar un coste energético compatible con la rentabilidad y evitar que las emisiones bajen solo porque la actividad desaparece o se deslocaliza.

No estamos en contra de la descarbonización. Estamos en contra de una descarbonización que no piense en si la flota va a sobrevivir a ella. Queremos barcos más limpios, pero que sigan saliendo a la mar.