El origen no es solo un punto en el mapa.
Es cultura. Es historia. Es saber hacer.
Desde 1986, OPESCAYA reúne a la flota artesanal de Bizkaia, heredera de una tradición pesquera profundamente ligada a este territorio. Nuestra misión siempre ha sido la misma: asegurar una pesca responsable y sostenible, garantizando a la vez el valor y la calidad de cada captura.
La trazabilidad nos conecta con esa historia y te abre la puerta a conocer de dónde viene cada pescado, cómo se ha capturado y quién lo ha llevado a puerto. Una red de confianza entre el mar, Bizkaia y tu mesa.
El origen no es solo un punto en el mapa.
Es cultura. Es historia. Es saber hacer.
Desde 1986, OPESCAYA reúne a la flota artesanal de Bizkaia, heredera de una tradición pesquera profundamente ligada a este territorio. Nuestra misión siempre ha sido la misma: asegurar una pesca responsable y sostenible, garantizando a la vez el valor y la calidad de cada captura.
La trazabilidad nos conecta con esa historia y te abre la puerta a conocer de dónde viene cada pescado, cómo se ha capturado y quién lo ha llevado a puerto. Una red de confianza entre el mar, Bizkaia y tu mesa.
Una historia que empieza mucho antes del puerto.
El origen de cada pescado de OPESCAYA nace en un mar que ha dado sustento a generaciones enteras y en una tradición pesquera que forma parte de la identidad de la costa vizcaína. Hoy, esa historia se sigue escribiendo en cada salida al mar: nuestros barcos faenan en aguas del Cantábrico y el Atlántico con técnicas de pesca artesanales y selectivas que respetan la calidad de cada pieza y cuidan el ecosistema.
Gracias a la trazabilidad, ese recorrido se puede seguir paso a paso: desde el momento exacto y el lugar donde se captura el pescado hasta su llegada a la lonja, la etiqueta y, finalmente, tu mesa. Cada dato cuenta una historia que habla de origen, de cultura y de un saber hacer que lleva siglos navegando.
Pescar para hoy y para mañana.
La pesca en Vizcaya siempre ha estado marcada por el respeto al mar: conocer sus tiempos, sus ciclos y sus límites. En OPESCAYA esa herencia se convierte en compromiso. Nuestros pescadores siguen artes de pesca sostenibles que garantizan la preservación de las especies, cumplen con tallas mínimas y temporadas de captura, y trabajan bajo estrictas normativas europeas y sellos de certificación como el MSC, que avalan la responsabilidad de nuestra actividad.
La trazabilidad permite asegurar que todo este esfuerzo se refleja en cada producto: desde el arte con el que se pescó, hasta los controles de sostenibilidad que se verifican en la descarga, la lonja y el etiquetado. Así, cada vez que eliges pescado de OPESCAYA, sabes que es fruto de un trabajo que piensa en hoy… pero también en el mañana.
El pescado que nos cuida de toda la vida.
El pescado ha sido, desde siempre, una de las bases de la alimentación en nuestras costas. Generación tras generación, ha cuidado de nosotros con su aporte de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales para una vida sana y equilibrada. En OPESCAYA seguimos ofreciendo ese mismo valor de siempre, pero con una garantía añadida: la trazabilidad que asegura que lo que llega a tu plato es fresco, seguro y de confianza.
Cada etapa del camino, la pesca, la descarga, la lonja, la etiqueta; suma transparencia y confianza, reforzando lo que ya sabían nuestros antepasados: que el pescado es, y seguirá siendo, un aliado para la salud. Tradición y ciencia se encuentran en un mismo punto: el pescado que te cuida de toda la vida.

Una historia que empieza mucho antes del puerto.
El origen de cada pescado de OPESCAYA nace en un mar que ha dado sustento a generaciones enteras y en una tradición pesquera que forma parte de la identidad de la costa vizcaína. Hoy, esa historia se sigue escribiendo en cada salida al mar: nuestros barcos faenan en aguas del Cantábrico y el Atlántico con técnicas de pesca artesanales y selectivas que respetan la calidad de cada pieza y cuidan el ecosistema.
Gracias a la trazabilidad, ese recorrido se puede seguir paso a paso: desde el momento exacto y el lugar donde se captura el pescado hasta su llegada a la lonja, la etiqueta y, finalmente, tu mesa. Cada dato cuenta una historia que habla de origen, de cultura y de un saber hacer que lleva siglos navegando.

Pescar para hoy y para mañana.
La pesca en Vizcaya siempre ha estado marcada por el respeto al mar: conocer sus tiempos, sus ciclos y sus límites. En OPESCAYA esa herencia se convierte en compromiso. Nuestros pescadores siguen artes de pesca sostenibles que garantizan la preservación de las especies, cumplen con tallas mínimas y temporadas de captura, y trabajan bajo estrictas normativas europeas y sellos de certificación como el MSC, que avalan la responsabilidad de nuestra actividad.
La trazabilidad permite asegurar que todo este esfuerzo se refleja en cada producto: desde el arte con el que se pescó, hasta los controles de sostenibilidad que se verifican en la descarga, la lonja y el etiquetado. Así, cada vez que eliges pescado de OPESCAYA, sabes que es fruto de un trabajo que piensa en hoy… pero también en el mañana.

El pescado que nos cuida de toda la vida.
El pescado ha sido, desde siempre, una de las bases de la alimentación en nuestras costas. Generación tras generación, ha cuidado de nosotros con su aporte de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales para una vida sana y equilibrada. En OPESCAYA seguimos ofreciendo ese mismo valor de siempre, pero con una garantía añadida: la trazabilidad que asegura que lo que llega a tu plato es fresco, seguro y de confianza.
Cada etapa del camino, la pesca, la descarga, la lonja, la etiqueta; suma transparencia y confianza, reforzando lo que ya sabían nuestros antepasados: que el pescado es, y seguirá siendo, un aliado para la salud. Tradición y ciencia se encuentran en un mismo punto: el pescado que te cuida de toda la vida.
La flota de OPESCAYA faena en aguas del Atlántico Nordeste (FAO 27), con especial presencia en el Golfo de Bizkaia. Cada puerto en el que descargamos nuestras capturas tiene su carácter propio, forjado por generaciones de tradición marinera. Oficios y costumbres que aún hoy perviven, adaptados a la tecnología y a la trazabilidad moderna, pero manteniendo la esencia de siglos de pesca.

1. Zierbena
Zierbena ha sido históricamente un puerto clave para la flota vasca, con marineros que navegaban el Cantábrico transportando pescado hacia mercados locales y nacionales. En el pasado, su importancia residía en ser punto de descarga y tránsito de capturas, así como en la actividad de las empacadoras tradicionales que aseguraban la conservación del pescado. Hoy, Zierbena combina tradición y modernidad: sus muelles acogen buques con sistemas de trazabilidad digital, garantizando que cada pescado registrado conserve su origen, mientras la comunidad mantiene viva la memoria de los oficios marítimos que marcaron la historia del puerto.

2. Santurzi
Santurzi es un puerto con gran tradición en la pesca y en la venta directa en lonja. Históricamente, las redes de pesca, la clasificación de especies y el trabajo de las empacadoras hacían de Santurzi un centro neurálgico del sector. Hoy, el puerto sigue siendo un punto estratégico para la flota de bajura y la descarga de capturas de OPESCAYA, integrando sistemas modernos de control y trazabilidad que conectan al consumidor con el origen de cada pescado. La comunidad mantiene vivas las tradiciones, desde las técnicas de manipulación hasta las fiestas y actividades vinculadas al mar.

3. Armintza
En Armintza, la pesca ha sido durante siglos una forma de vida que une marineros, rederas y familias enteras. Las mujeres locales han jugado un papel central en el mantenimiento de redes y en la preparación de las capturas, asegurando calidad y frescura. Actualmente, la flota que descarga en Armintza incorpora sistemas de trazabilidad y control digital, pero los oficios tradicionales siguen presentes, mostrando cómo la tradición se adapta sin desaparecer. Armintza combina el conocimiento ancestral con la eficiencia tecnológica para garantizar pescado de origen controlado.

4. Bermeo
Bermeo ha sido históricamente el puerto más representativo de la cultura pesquera vasca. Las neskatillas, jóvenes aprendices de la pesca, acompañaban a los marineros en todas las tareas, aprendiendo técnicas de manejo de embarcaciones y redes. Hoy, aunque la flota está equipada con sistemas modernos de trazabilidad y control digital, las neskatillas simbolizan la transmisión de conocimiento y la formación de nuevas generaciones, manteniendo la conexión con la historia y el mar.

5. Lequeito
En Lekeitio, las sardineras eran responsables del envasado y distribución del pescado capturado, especialmente sardinas y otras especies locales. En el pasado, su labor garantizaba que los productos llegaran frescos a los mercados, utilizando técnicas artesanales de conservación. Hoy, las sardineras siguen siendo clave, adaptando su trabajo a los sistemas de trazabilidad y control de calidad que certifican la procedencia del pescado, combinando tradición y modernidad.

6. Ondarroa
Ondarroa se distingue por las rederas, mujeres especialistas en reparar y mantener redes de pesca, un oficio transmitido de generación en generación. En el pasado, su trabajo era esencial para garantizar capturas exitosas y la supervivencia de la flota. Hoy, aunque se usan materiales y técnicas más modernas, las rederas continúan jugando un papel central, asegurando que cada red cumpla con estándares de calidad y sostenibilidad. Su labor conecta tradición e innovación, manteniendo viva la identidad marinera del puerto.
La flota de OPESCAYA faena en aguas del Atlántico Nordeste (FAO 27), con especial presencia en el Golfo de Bizkaia. Cada puerto en el que descargamos nuestras capturas tiene su carácter propio, forjado por generaciones de tradición marinera. Oficios y costumbres que aún hoy perviven, adaptados a la tecnología y a la trazabilidad moderna, pero manteniendo la esencia de siglos de pesca.
Cada una de las especies que captura OPESCAYA representa mucho más que un producto del mar: es historia, cultura y futuro. Desde las aguas del Cantábrico y el Atlántico, pescadas en temporada y con artes responsables, llegan hasta tu mesa con todas las garantías de trazabilidad, frescura y calidad que definen a nuestra flota.

Anchoa
La anchoa del Cantábrico, orgullo de la pesca vasca, se captura principalmente entre abril y junio con arte de cerco, en aguas próximas a la costa de Bizkaia. Las embarcaciones de OPESCAYA siguen estrictamente las tallas mínimas y las vedas, y cuentan con certificación MSC, que garantiza su sostenibilidad. Esta especie ha sido parte esencial de la cultura gastronómica local, desde las conservas en salazón hasta los pintxos más icónicos de la cocina vasca.

Bonito del Norte
El bonito del norte, capturado de forma selectiva con cebo vivo entre junio y octubre, es uno de los grandes embajadores del mar de Bizkaia. Con certificación MSC, su pesca se realiza respetando los ciclos reproductivos y asegurando la trazabilidad desde la captura hasta el consumidor. Es protagonista de recetas tradicionales como el marmitako, y su llegada a puerto sigue siendo un acontecimiento esperado cada verano.

Verdel
El verdel o caballa se captura principalmente en primavera con artes sostenibles como el cerco o la volanta. Es una especie muy valorada por su aporte de omega-3 y su versatilidad culinaria. En Bizkaia ha sido históricamente una especie clave para el consumo local y las conservas. Las descargas se registran en lonjas como las de Bermeo y Ondarroa, garantizando su trazabilidad.

Estornino
El estornino, muy similar al verdel, se pesca en la misma temporada y zonas, utilizando también artes como el cerco. Aunque menos conocido fuera del entorno local, ha sido tradicionalmente consumido en los hogares vascos y es una especie nutritiva, rica en proteínas y grasas saludables. Su trazabilidad se controla desde el momento de la captura hasta su comercialización.

Patudo
El patudo se captura en campañas específicas en alta mar, normalmente con caña o líneas de mano, siempre bajo los criterios de pesca responsable. Aunque menos común en la dieta tradicional vasca, ha ganado importancia en los últimos años en mercados y transformadoras. OPESCAYA garantiza su trazabilidad y respeta las cuotas internacionales y tallas mínimas.

Boga
La boga es una especie de pequeño tamaño que se captura cerca de la costa con artes menores. Ha sido históricamente consumida de forma local, especialmente en platos humildes y recetas de aprovechamiento. Aunque no es una especie muy comercial, su trazabilidad y frescura están igualmente garantizadas, y su pesca respeta el entorno marino.

Jurel
El jurel, muy presente en la tradición culinaria vasca, se captura en diferentes momentos del año con cerco o volanta. Es una especie rica en nutrientes y muy valorada por su sabor. Su trazabilidad se asegura desde la descarga en puerto hasta el punto de venta. Se ha utilizado tanto en cocina fresca como en conserva, siendo parte esencial del recetario vasco.

Sardina
La sardina se pesca principalmente en verano con cerco y es una de las especies más icónicas de Bizkaia. Su consumo es tradicional en celebraciones populares como las fiestas de San Juan, donde se asan en la calle. Es una fuente excelente de ácidos grasos esenciales y su trazabilidad está controlada en cada etapa, desde el mar hasta el plato.

Merluza
La merluza es una de las especies más apreciadas en la gastronomía vasca, especialmente en recetas como la merluza a la koskera o al pil-pil. Se pesca durante todo el año con palangre de fondo o volanta, respetando tallas mínimas y zonas de pesca. Su trazabilidad garantiza que el consumidor reciba un producto fresco, de calidad y sostenible.
Cada una de las especies que captura OPESCAYA representa mucho más que un producto del mar: es historia, cultura y futuro. Desde las aguas del Cantábrico y el Atlántico, pescadas en temporada y con artes responsables, llegan hasta tu mesa con todas las garantías de trazabilidad, frescura y calidad que definen a nuestra flota.

Anchoa
La anchoa del Cantábrico, orgullo de la pesca vasca, se captura principalmente entre abril y junio con arte de cerco, en aguas próximas a la costa de Bizkaia. Las embarcaciones de OPESCAYA siguen estrictamente las tallas mínimas y las vedas, y cuentan con certificación MSC, que garantiza su sostenibilidad. Esta especie ha sido parte esencial de la cultura gastronómica local, desde las conservas en salazón hasta los pintxos más icónicos de la cocina vasca.

Bonito del Norte
El bonito del norte, capturado de forma selectiva con cebo vivo entre junio y octubre, es uno de los grandes embajadores del mar de Bizkaia. Con certificación MSC, su pesca se realiza respetando los ciclos reproductivos y asegurando la trazabilidad desde la captura hasta el consumidor. Es protagonista de recetas tradicionales como el marmitako, y su llegada a puerto sigue siendo un acontecimiento esperado cada verano.

Verdel
El verdel o caballa se captura principalmente en primavera con artes sostenibles como el cerco o la volanta. Es una especie muy valorada por su aporte de omega-3 y su versatilidad culinaria. En Bizkaia ha sido históricamente una especie clave para el consumo local y las conservas. Las descargas se registran en lonjas como las de Bermeo y Ondarroa, garantizando su trazabilidad.

Estornino
El estornino, muy similar al verdel, se pesca en la misma temporada y zonas, utilizando también artes como el cerco. Aunque menos conocido fuera del entorno local, ha sido tradicionalmente consumido en los hogares vascos y es una especie nutritiva, rica en proteínas y grasas saludables. Su trazabilidad se controla desde el momento de la captura hasta su comercialización.

Patudo
El patudo se captura en campañas específicas en alta mar, normalmente con caña o líneas de mano, siempre bajo los criterios de pesca responsable. Aunque menos común en la dieta tradicional vasca, ha ganado importancia en los últimos años en mercados y transformadoras. OPESCAYA garantiza su trazabilidad y respeta las cuotas internacionales y tallas mínimas.

Boga
La boga es una especie de pequeño tamaño que se captura cerca de la costa con artes menores. Ha sido históricamente consumida de forma local, especialmente en platos humildes y recetas de aprovechamiento. Aunque no es una especie muy comercial, su trazabilidad y frescura están igualmente garantizadas, y su pesca respeta el entorno marino.

Jurel
El jurel, muy presente en la tradición culinaria vasca, se captura en diferentes momentos del año con cerco o volanta. Es una especie rica en nutrientes y muy valorada por su sabor. Su trazabilidad se asegura desde la descarga en puerto hasta el punto de venta. Se ha utilizado tanto en cocina fresca como en conserva, siendo parte esencial del recetario vasco.

Sardina
La sardina se pesca principalmente en verano con cerco y es una de las especies más icónicas de Bizkaia. Su consumo es tradicional en celebraciones populares como las fiestas de San Juan, donde se asan en la calle. Es una fuente excelente de ácidos grasos esenciales y su trazabilidad está controlada en cada etapa, desde el mar hasta el plato.

Merluza
La merluza es una de las especies más apreciadas en la gastronomía vasca, especialmente en recetas como la merluza a la koskera o al pil-pil. Se pesca durante todo el año con palangre de fondo o volanta, respetando tallas mínimas y zonas de pesca. Su trazabilidad garantiza que el consumidor reciba un producto fresco, de calidad y sostenible.
Las artes de pesca de OPESCAYA son mucho más que técnicas: son el resultado de siglos de experiencia transmitida de generación en generación. Cada una refleja el ingenio, el respeto por el mar y la sabiduría de quienes han hecho de la pesca su forma de vida.
La flota más representativa de OPESCAYA son los buques que capturan Bonito del Norte con cacea y verdel con aparejo de mano, ambos artes menores cuyo elemento básico es el anzuelo. Esto significa que las capturas se realizan de una en una, permitiendo seleccionar la mejor calidad, sin implicar capturas accidentales de otras especies y cuidando el medio marino.
Aparejo de mano
Aparejo vertical constituido por una línea madre de la que penden brazoladas o sedales con anzuelos. La línea, tradicionalmente de mano, hoy día es motorizada, siendo largada y recogida gracias a un carrete. Lleva unos 30 o 40 anzuelos sin carnada y se usa un hilo rojo como señuelo.
Cacea
Aparejos de línea horizontal que se remolcan por una embarcación que navega a la velocidad apropiada para dar caza a la especie a capturar, en nuestro caso el Bonito del Norte. La profundidad de trabajo puede regularse. Los aparejos o curricanes van armados sobre cañas o tangones. Los buques despliegan, digamos, largas “perchas” con anzuelos por los dos lados y cebos artificiales. Los Bonitos son izados a bordo a mano o con carretes.
Otras artes Menores
Las artes menores engloban una gran diversidad de técnicas tradicionales, como nasas, trasmallos o poteras. Estas artes, utilizadas a pequeña escala, han acompañado a las comunidades pesqueras vascas desde tiempos antiguos, siendo un ejemplo de pesca artesanal y cercana, donde la relación entre el pescador y el mar es directa y respetuosa.
Volanta
Se compone de una serie de redes de enmalle caladas en paralelo que permiten capturar especies de gran valor como la merluza. Esta técnica, transmitida de generación en generación, combina experiencia y respeto por los ciclos naturales del mar, siendo un reflejo de la sabiduría marinera de nuestras costas.
Cerco
El cerco es un arte de pesca selectivo y dinámico, utilizado sobre todo para especies pelágicas como la anchoa o el bonito. Consiste en rodear al banco de peces con una gran red que se cierra por su parte inferior como una bolsa. Su historia está muy ligada a los puertos del Cantábrico, donde durante siglos ha marcado el ritmo de la vida marinera y de la economía local.
Palangre de fondo
El palangre de fondo es un arte que combina técnica y paciencia. Se trata de una línea principal de la que parten numerosos anzuelos cebados que reposan en el fondo marino, capturando especies como la merluza o el besugo. Es una práctica de gran tradición que requiere destreza y conocimiento del medio, transmitido entre generaciones de arrantzales.
Rasco
El rasco es una de las artes más antiguas de la costa cantábrica. Consiste en un arte de enredo fijo al fondo, de forma rectangular, constituido por varios paños de red unidos entre sí. El arte va armado entre una relinga de flotadores y otra de lastres, de modo que el balance entre ellos le hace adoptar una posición casi tendida en el fondo.
Sigue nuestra campaña en redes sociales
Las artes de pesca de OPESCAYA son mucho más que técnicas: son el resultado de siglos de experiencia transmitida de generación en generación. Cada una refleja el ingenio, el respeto por el mar y la sabiduría de quienes han hecho de la pesca su forma de vida.
La flota más representativa de OPESCAYA son los buques que capturan Bonito del Norte con cacea y verdel con aparejo de mano, ambos artes menores cuyo elemento básico es el anzuelo. Esto significa que las capturas se realizan de una en una, permitiendo seleccionar la mejor calidad, sin implicar capturas accidentales de otras especies y cuidando el medio marino.
Aparejo de mano
Aparejo vertical constituido por una línea madre de la que penden brazoladas o sedales con anzuelos. La línea, tradicionalmente de mano, hoy día es motorizada, siendo largada y recogida gracias a un carrete. Lleva unos 30 o 40 anzuelos sin carnada y se usa un hilo rojo como señuelo.
Cacea
Aparejos de línea horizontal que se remolcan por una embarcación que navega a la velocidad apropiada para dar caza a la especie a capturar, en nuestro caso el Bonito del Norte. La profundidad de trabajo puede regularse. Los aparejos o curricanes van armados sobre cañas o tangones. Los buques despliegan, digamos, largas “perchas” con anzuelos por los dos lados y cebos artificiales. Los Bonitos son izados a bordo a mano o con carretes.
Otras artes menores
Las artes menores engloban una gran diversidad de técnicas tradicionales, como nasas, trasmallos o poteras. Estas artes, utilizadas a pequeña escala, han acompañado a las comunidades pesqueras vascas desde tiempos antiguos, siendo un ejemplo de pesca artesanal y cercana, donde la relación entre el pescador y el mar es directa y respetuosa.
Palangre de fondo
El palangre de fondo es un arte que combina técnica y paciencia. Se trata de una línea principal de la que parten numerosos anzuelos cebados que reposan en el fondo marino. Es una práctica de gran tradición que requiere destreza y conocimiento del medio, transmitido entre generaciones de arrantzales.
Cerco
El cerco es un arte de pesca selectivo y dinámico. Consiste en rodear al banco de peces con una gran red que se cierra por su parte inferior como una bolsa. Su historia está muy ligada a los puertos del Cantábrico, donde durante siglos ha marcado el ritmo de la vida marinera y de la economía local.
Volanta
Se compone de una serie de redes de enmalle caladas en paralelo que permiten capturar especies de gran valor como la merluza. Esta técnica, transmitida de generación en generación, combina experiencia y respeto por los ciclos naturales del mar, siendo un reflejo de la sabiduría marinera de nuestras costas.
Rasco
El rasco es una de las artes más antiguas de la costa cantábrica. Consiste en un arte de enredo fijo al fondo, de forma rectangular, constituido por varios paños de red unidos entre sí. El arte va armado entre una relinga de flotadores y otra de lastres, de modo que el balance entre ellos le hace adoptar una posición casi tendida en el fondo.
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